Los Salmos como escuela de esperanza
Si alguna vez sientes que la Biblia es demasiado "espiritual" para tu dolor real, lee los Salmos. Son el libro más honesto de la Escritura. Gritan, lloran, acusan, dudan —y luego adoran. No a pesar del dolor, sino a través de él.
Estos son algunos de los salmos más poderosos para cultivar la esperanza:
Salmo 27:13-14
"Hubiera yo desmayado, si no creyese que veré la bondad de Jehová en la tierra de los vivientes. Aguarda a Jehová; esfuérzate, y aliéntese tu corazón; sí, espera a Jehová."
— Salmo 27:13-14, RVR1960
David reconoce que habría colapsado sin esta convicción: voy a ver la bondad de Dios en esta vida, no solo en la otra. La esperanza bíblica no es solo escatológica (para el cielo). También es para hoy, para esta tierra, para este martes.
Salmo 130:5-6
"Esperé yo a Jehová, esperó mi alma; en su palabra he esperado. Mi alma espera a Jehová más que los centinelas a la mañana, más que los vigilantes a la mañana."
— Salmo 130:5-6, RVR1960
La imagen del centinela que espera el amanecer es poderosísima. El centinela no duda de que el sol va a salir. No necesita evidencia. Ha visto suficientes amaneceres. Su esperanza está basada en experiencia. Así es la esperanza madura: ha visto a Dios actuar antes y sabe que lo hará de nuevo.
Salmo 62:5
"Alma mía, en Dios solamente reposa, porque de él es mi esperanza."
— Salmo 62:5, RVR1960
David no pone su esperanza en un ejército, en un trono, en alianzas políticas. La pone en Dios solamente. Esto es radical. Es incómodo. Y es liberador, porque significa que ninguna circunstancia humana puede robarte la fuente de tu esperanza.