"Asimismo que las mujeres se atavíen de ropa decorosa, con pudor y modestia; no con peinado ostentoso, ni oro, ni perlas, ni vestidos costosos."
— 1 Timoteo 2:9, RVR1960
El contexto aquí es el culto público. Pablo está corrigiendo una situación donde la apariencia lujosa estaba creando división y distracción en la congregación. El principio de fondo es la modestia y la humildad, no un código de vestimenta rígido.
¿Y qué pasa con las redes sociales, la tecnología y el entretenimiento?
Obviamente, la Biblia no menciona Instagram, Netflix ni los videojuegos. Fue escrita en un mundo radicalmente diferente. Pero los principios que ofrece son extraordinariamente aplicables.
"Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; porque de él mana la vida."
— Proverbios 4:23, RVR1960
Lo que consumes —con tus ojos, tus oídos, tu tiempo— forma tu corazón. La Biblia no te da una lista de programas permitidos y prohibidos. Te da algo mejor: un criterio para decidir.
"Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad."
— Filipenses 4:8, RVR1960
Pablo no podía imaginar las redes sociales, pero este versículo funciona como un filtro perfecto para lo que decides ver, leer, compartir o seguir. Si lo que consumes no pasa por este filtro, quizás vale la pena preguntarte por qué le estás dando espacio en tu vida.
El principio del tiempo
"Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no como necios sino como sabios, aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos."
— Efesios 5:15-16, RVR1960
El problema con muchas cosas modernas —las redes, el entretenimiento, las compras en línea— no es que sean pecado en sí mismas, sino que pueden robarte el tiempo que necesitas para lo que realmente importa: tu familia, tu salud, tu fe, tu llamado.