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¿Quién era Casiodoro de Reina y Cipriano de Valera? Los traductores de la Biblia en español

Libros antiguos abiertos sobre una mesa de madera iluminada por luz natural de una ventana

Cada vez que abres tu Biblia Reina-Valera 1960 y lees un versículo que te consuela, te desafía o te da esperanza, estás recibiendo el fruto del sacrificio de dos hombres que arriesgaron literalmente su vida para que tú pudieras leer la Palabra de Dios en tu propio idioma. Casiodoro de Reina fue quien tradujo la Biblia completa al español por primera vez. Cipriano de Valera fue quien la revisó y perfeccionó. Juntos, aunque separados por décadas, nos dieron el texto bíblico en español más leído de la historia.

En este artículo vas a conocer sus vidas, entender el peligro mortal que enfrentaron y descubrir por qué su obra sigue viva más de cuatro siglos después en la versión que hoy llamamos Reina-Valera.

La respuesta directa: ¿quiénes fueron estos dos hombres?

Casiodoro de Reina (c. 1520–1594) fue un monje español del monasterio de San Isidoro del Campo, en Sevilla, que se convirtió a la fe evangélica, huyó de la Inquisición y dedicó más de doce años de su vida a traducir la Biblia completa al castellano. Su traducción se publicó en 1569 en Basilea, Suiza, y se conoce como la Biblia del Oso por el grabado de un oso comiendo miel que aparecía en su portada.

Cipriano de Valera (c. 1531–1602) fue compañero de Casiodoro en el mismo monasterio sevillano. También huyó de la Inquisición y se exilió en Inglaterra, donde pasó más de veinte años revisando y corrigiendo la traducción de Casiodoro. Su revisión se publicó en 1602 en Ámsterdam y se la conoce como la Biblia del Cántaro.

Juntos, sus nombres dan origen al título "Reina-Valera", la tradición de traducción bíblica al español que, tras sucesivas revisiones —siendo la de 1960 la más difundida—, sigue siendo la Biblia que millones de hispanohablantes leen, memorizan y aman.

La Biblia misma nos recuerda el valor eterno de la Palabra que ellos trabajaron por poner en nuestras manos:

"Sécase la hierba, marchítase la flor; mas la palabra del Dios nuestro permanece para siempre."Isaías 40:8, RVR1960

El contexto histórico: la España del siglo XVI y la Inquisición

Para entender el sacrificio de Casiodoro y Cipriano, necesitas imaginar la España en la que vivieron. Estamos en el siglo XVI. La Reforma protestante, iniciada por Martín Lutero en 1517 en Alemania, sacude Europa. En muchos países, la Biblia se está traduciendo a los idiomas del pueblo: al alemán, al inglés, al francés.

Pero España es diferente. La Inquisición española persigue ferozmente cualquier desviación de la doctrina católica oficial. Poseer libros prohibidos —entre ellos, traducciones de la Biblia al castellano— puede costarte la cárcel, la tortura o la hoguera. Traducir la Biblia al español no es un proyecto académico: es un acto de fe que se paga con la vida.

En este ambiente, dentro del monasterio jerónimo de San Isidoro del Campo, cerca de Santiponce, Sevilla, un grupo de monjes comienza a leer en secreto las ideas de la Reforma. Entre ellos están Casiodoro de Reina y Cipriano de Valera. Son hermanos de comunidad, compañeros de estudio y, pronto, compañeros de fuga.

Casiodoro de Reina: el traductor que huyó de la hoguera

Sus primeros años y conversión

Casiodoro nació alrededor de 1520, probablemente en algún lugar de Extremadura o Andalucía (los datos exactos son inciertos). Ingresó al monasterio de San Isidoro del Campo, donde recibió una formación humanista sólida. Allí aprendió latín, griego y hebreo, las tres lenguas necesarias para traducir las Escrituras desde sus fuentes originales.

En algún momento de la década de 1550, Casiodoro y otros monjes del monasterio abrazaron las ideas de la Reforma. Leían a Lutero, a Calvino y, sobre todo, leían la Biblia directamente, descubriendo que muchas prácticas de la iglesia de su tiempo no tenían respaldo en las Escrituras.

La huida de 1557

En 1557, cuando la Inquisición descubrió la actividad reformada dentro del monasterio, Casiodoro y unos doce compañeros huyeron de España. Los que no lograron escapar fueron arrestados. Algunos fueron quemados vivos en los tristemente célebres autos de fe de Sevilla de 1559 y 1562.

Casiodoro fue quemado en efigie —es decir, quemaron una figura que lo representaba— porque no pudieron atraparlo. Fue declarado hereje. Si alguna vez regresaba a España, le esperaba la muerte.

Doce años traduciendo la Biblia

Desde su huida, Casiodoro vivió como refugiado en varios países: Ginebra, Frankfurt, Londres, Amberes, Estrasburgo, Basilea. En cada lugar enfrentó pobreza, sospechas (incluso entre otros protestantes que desconfiaban de un español), y persecución.

Pero nunca dejó de trabajar en su gran proyecto: traducir la Biblia completa al castellano. Trabajaba desde los textos hebreos del Antiguo Testamento, los textos griegos del Nuevo Testamento y la Vulgata latina, comparando, verificando, buscando la mejor manera de expresar la Palabra de Dios en un castellano claro y digno.

El 28 de septiembre de 1569, en Basilea, Suiza, salieron de la imprenta 2.600 ejemplares de la primera Biblia completa en español: la Biblia del Oso. Tenía 1.170 páginas. Casiodoro tenía casi 50 años y llevaba doce años trabajando en ella.

La portada no llevaba su nombre. Era demasiado peligroso.

Los últimos años

Casiodoro pasó sus últimos años como pastor de una comunidad luterana de habla francesa en Frankfurt, Alemania. Murió el 15 de marzo de 1594, lejos de su tierra natal, sin haber podido regresar jamás a España.

Su obra, sin embargo, cruzó fronteras que él nunca pudo cruzar.

Cipriano de Valera: el revisor incansable

De compañero de monasterio a exiliado en Inglaterra

Cipriano de Valera nació alrededor de 1531, también en el sur de España. Fue compañero de Casiodoro en San Isidoro del Campo y huyó con él en 1557. Mientras Casiodoro recorrió el continente europeo, Cipriano se estableció en Inglaterra, donde vivió el resto de su vida.

En Inglaterra, Cipriano se integró en la vida académica. Estudió en las universidades de Cambridge y Oxford. Escribió varios libros en español dirigidos a sus compatriotas, defendiendo las ideas de la Reforma y denunciando lo que él consideraba errores de la iglesia de Roma.

Veinte años revisando la Biblia del Oso

Cipriano admiraba profundamente la traducción de Casiodoro, pero sabía que podía mejorarse. Los Biblias del Oso eran escasas —los 2.600 ejemplares originales se habían dispersado por Europa y muchos habían sido confiscados por la Inquisición—. Además, Cipriano encontraba pasajes que podían traducirse con más precisión.

Dedicó más de veinte años a revisar el texto de Casiodoro. Cotejó versículos con los originales hebreos y griegos, pulió expresiones, actualizó notas. En 1602, cuando ya era un anciano de más de setenta años, publicó su revisión en Ámsterdam.

La portada de esta edición mostraba un cántaro vertiendo agua, de ahí el nombre popular de Biblia del Cántaro.

Cipriano murió poco después, probablemente entre 1602 y 1606. Al igual que Casiodoro, nunca regresó a España.

¿Por qué su traducción perduró? De 1602 a la Reina-Valera 1960

La traducción de Casiodoro, revisada por Cipriano, tenía una cualidad que la hizo sobrevivir los siglos: era fiel a los textos originales y al mismo tiempo estaba escrita en un castellano hermoso, sonoro y comprensible.

Después de la revisión de Valera en 1602, el texto fue revisado varias veces más:

  • 1862: Revisión significativa para actualizar el lenguaje.
  • 1909: Revisión ampliamente difundida por las Sociedades Bíblicas, que se convirtió en la Biblia estándar del mundo evangélico hispanohablante durante la primera mitad del siglo XX.
  • 1960: La revisión que hoy conocemos como Reina-Valera 1960 (RVR1960), realizada por un equipo de eruditos bajo el auspicio de las Sociedades Bíblicas Unidas. Esta versión modernizó el lenguaje para el lector del siglo XX sin perder la dignidad y fidelidad del texto original.

Cuando hoy lees la RVR1960, estás leyendo la herencia directa de Casiodoro y Cipriano: su estructura, sus decisiones de traducción, su amor por la claridad y la fidelidad al texto sagrado.

El salmista describió bien lo que ellos comprendieron sobre el valor de las Escrituras:

"Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino."Salmo 119:105, RVR1960

Lo que su historia nos enseña sobre la Palabra de Dios

La historia de Casiodoro y Cipriano no es solo un dato histórico interesante. Es un testimonio vivo de lo que significa creer que la Biblia merece ser leída, entendida y compartida.

Estos dos hombres perdieron su patria, su seguridad, su comunidad y su nombre público. Fueron declarados herejes. Fueron perseguidos durante décadas. Nunca volvieron a pisar España.

¿Por qué lo hicieron?

Porque creían lo que la propia Biblia dice sobre sí misma:

"Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra."2 Timoteo 3:16-17, RVR1960

Creían que cada persona, sin importar su formación, tenía derecho a leer la Palabra de Dios en su propia lengua. Y estaban dispuestos a pagar el precio más alto para hacerlo posible.

Aplicación práctica: cómo honrar su legado hoy

Quizá nunca te habías detenido a pensar en quiénes tradujeron la Biblia que tienes en tu mesa de noche, en tu teléfono o en la aplicación que usas cada mañana. Conocer esta historia cambia la forma en que la abres.

Aquí hay tres formas concretas de honrar el legado de Casiodoro y Cipriano:

1. Lee la Biblia con gratitud. La próxima vez que abras tu Reina-Valera, recuerda que alguien perdió todo para que esas palabras llegaran a ti en español. No des por sentado lo que otros pagaron con su libertad.

2. Lee la Biblia con constancia. Casiodoro pasó doce años traduciendo. Cipriano pasó veinte años revisando. ¿Podemos nosotros dedicar quince minutos al día a leer lo que ellos dieron su vida por poner en nuestras manos?

3. Comparte la Biblia con otros. El sueño de Casiodoro era que todo hispanohablante pudiera leer las Escrituras. Hoy, con la tecnología que tenemos, ese sueño está más vivo que nunca. Comparte un versículo con alguien que lo necesite. Invita a un amigo a leer la Biblia contigo.

"Así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será satisfecha en aquello para que la envié."Isaías 55:11, RVR1960

Preguntas frecuentes

¿Por qué se llama "Biblia del Oso"?

Se llama así por el grabado de la portada de la primera edición de 1569, que muestra un oso de pie tratando de alcanzar un panal de miel en un árbol. La imagen provenía del emblema del impresor, pero también se ha interpretado simbólicamente: la miel representa la dulzura de la Palabra de Dios, accesible para quien la busca.

¿La Reina-Valera 1960 es exactamente igual a la traducción de 1569?

No. La RVR1960 es el resultado de varias revisiones a lo largo de los siglos (1602, 1862, 1909, 1960). El lenguaje se ha actualizado y algunas decisiones de traducción se han refinado. Sin embargo, la estructura y el espíritu de la traducción original de Casiodoro de Reina se mantienen como base.

¿Casiodoro de Reina tradujo solo, sin ayuda?

Hasta donde sabemos, el trabajo de traducción fue esencialmente suyo, aunque contó con el apoyo de la comunidad reformada en varios países y consultó otras traducciones disponibles en la época, como la Vulgata latina y versiones en otros idiomas. Fue un esfuerzo monumental para un solo hombre.

¿Por qué la Inquisición prohibía traducir la Biblia al español?

La Inquisición consideraba que las traducciones en lenguas vernáculas (las lenguas del pueblo) podían llevar a interpretaciones "heréticas" fuera del control de la autoridad eclesiástica. Por eso, poseer o distribuir Biblias en castellano era delito en la España del siglo XVI.

¿Se puede visitar algún lugar relacionado con Casiodoro o Cipriano hoy?

Sí. El monasterio de San Isidoro del Campo, en Santiponce (cerca de Sevilla, España), sigue en pie y se puede visitar. Es el lugar donde ambos vivieron como monjes antes de su huida. En Frankfurt, Alemania, hay una placa conmemorativa en honor a Casiodoro de Reina.


La historia de Casiodoro de Reina y Cipriano de Valera nos recuerda que la Biblia que hoy tenemos tan fácilmente disponible llegó a nosotros a través del sacrificio, la perseverancia y la fe de personas reales. Cada vez que leemos un versículo en nuestra Reina-Valera, estamos recibiendo un regalo que costó mucho más de lo que imaginamos.

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