Hay dolores que el mundo no sabe nombrar. La pérdida de un bebé por aborto espontáneo es uno de ellos. Quizás no hubo funeral, quizás no hubo fotos ni ropa que guardar, pero tu corazón sabe que perdiste a alguien real. Y duele. Duele de una forma que pocos entienden, que muchos minimizan y que a veces ni tú misma o tú mismo sabes cómo expresar.
La Biblia no ignora este dolor. Dios conoce a cada ser humano desde antes de su formación, y las Escrituras están llenas de palabras para quienes lloran, para quienes sienten que su cuerpo o su esperanza los traicionaron. En este artículo vas a encontrar versículos específicos de la Reina-Valera 1960 que hablan directamente a tu situación: sobre el valor de esa vida que llevabas dentro, sobre el consuelo que Dios ofrece al que llora, y sobre la esperanza que permanece incluso cuando todo parece roto.



