Hay momentos en la vida en los que no encuentras palabras para lo que sientes. Estás agradecido pero no sabes cómo expresarlo. Estás destrozado y el silencio pesa demasiado. Tienes miedo y necesitas escuchar algo que te sostenga. Los Salmos fueron escritos exactamente para eso: para darle voz a lo que tu corazón no sabe cómo decir.
Los Salmos son el libro más humano de la Biblia. Son oraciones reales de personas reales que gritaron, lloraron, celebraron y dudaron delante de Dios. Y la buena noticia es que no necesitas ser teólogo para leerlos. Solo necesitas saber por dónde empezar y cuál elegir según lo que estás viviendo.



