Cuando Jesús dijo "Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto" (Mateo 5:48, RVR1960), la palabra griega usada es teleios, que no significa "sin errores". Significa completo, maduro, íntegro. Jesús no estaba poniendo una barra inalcanzable para aplastarte. Estaba describiendo la dirección del camino: hacia la plenitud, hacia la integridad, hacia el amor completo. Y ese camino se recorre con Él, no solo.
¿Qué dice la Biblia sobre la identidad y el valor propio?
El perfeccionismo casi siempre esconde una pregunta más profunda: "¿Valgo algo si no soy perfecto?"
La Biblia responde con una claridad que debería cambiar la forma en que te miras al espejo:
"Porque tú formaste mis entrañas; tú me hiciste en el vientre de mi madre. Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras; estoy maravillado, y mi alma lo sabe muy bien."
— Salmo 139:13-14, RVR1960
Tu valor no viene de lo que produces. Viene de quién te hizo. Fuiste diseñado con intención, no por accidente. Y eso fue verdad antes de que hicieras algo bueno o algo malo.
"Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros."
— Romanos 5:8, RVR1960
Fíjate en el momento: siendo aún pecadores. No cuando ya habíamos mejorado. No cuando ya lo teníamos todo en orden. En nuestro peor momento, Dios decidió que valíamos la entrega más grande de la historia. Si tu valor dependiera de tu desempeño, Cristo habría esperado a que lo merecieras. No lo hizo.