A continuación encontrarás 15 salmos y versículos de la Reina-Valera 1960 escogidos específicamente para ti, que acompañas desde afuera. Cada uno incluye el texto completo y unas líneas sobre cómo aplicarlo mientras esperas. Léelos en silencio, en voz alta o úsalos como base para tu oración personal.
1. Salmo 46:1 — Dios es tu refugio ahora mismo
"Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones."
— Salmo 46:1, RVR1960
Este versículo no dice que Dios será auxilio después, sino que es pronto auxilio: está presente en este instante. Mientras esperas noticias, puedes repetir esta verdad: Dios no está lejos del quirófano ni de la sala de espera. Él ampara a tu familiar y te fortalece a ti al mismo tiempo.
2. Salmo 23:4 — Aunque tu familiar camine por un valle difícil
"Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; tu vara y tu cayado me infundirán aliento."
— Salmo 23:4, RVR1960
David escribió esto como alguien que atravesaba un momento oscuro, no como alguien que lo veía desde lejos. Puedes orar este versículo poniéndolo en boca de tu ser querido: «Señor, aunque mi familiar está pasando por este valle, tú estás con él/ella. Tu presencia le da aliento incluso cuando está dormido/a bajo la anestesia.»
3. Salmo 91:11 — Ángeles que guardan a tu ser querido
"Pues a sus ángeles mandará acerca de ti, que te guarden en todos tus caminos."
— Salmo 91:11, RVR1960
Este salmo habla de la protección activa de Dios. Orar este versículo es declarar que confías en que Dios tiene cuidado sobre tu familiar en cada momento de la intervención, guiando incluso las manos del equipo médico.
4. Isaías 41:10 — No temas, Dios sostiene a quien amas
"No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia."
— Isaías 41:10, RVR1960
Este mensaje va tanto para tu familiar como para ti. La palabra «siempre» aparece dos veces: siempre te ayudaré, siempre te sustentaré. No hay excepción para los quirófanos ni para las salas de espera. Cuando el miedo regrese —porque regresa—, vuelve a leer ese «siempre».