3. Respeta la conciencia del otro.
Si estás comiendo con un hermano que tiene convicciones diferentes sobre la alimentación, prioriza el amor sobre tu libertad. Pablo lo dice sin rodeos: "Si por causa de la comida tu hermano es contristado, ya no andas conforme al amor" (Romanos 14:15, RVR1960).
4. Cuida tu cuerpo como templo del Espíritu Santo.
Sea cual sea tu dieta, la Biblia enseña que tu cuerpo importa:
"¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?"
— 1 Corintios 6:19, RVR1960
Comer bien, cuidar tu salud y ser responsable con tu cuerpo es una forma de honrar a Dios. Esto puede significar cosas diferentes para cada persona según su contexto, salud y recursos.
5. Sé libre, pero sé humilde.
La libertad cristiana no es una excusa para menospreciar a quien piensa diferente. Si comes carne, no te burles del vegetariano. Si eres vegetariano, no mires por encima del hombro al que disfruta un asado. La humildad es la marca del creyente maduro.
Preguntas frecuentes (FAQ)
¿Adán y Eva eran vegetarianos?
Según Génesis 1:29, Dios les dio plantas y frutos como alimento. No hay mención de consumo de carne antes de la caída ni antes del diluvio. Así que, dentro del relato bíblico, la dieta original del ser humano era vegetal.