- El Antiguo Testamento (39 libros) corresponde al canon hebreo, el conjunto de escrituras que el pueblo judío reconoció como Palabra de Dios y que Jesús mismo citó. Jesús hizo referencia al rango completo de las Escrituras hebreas cuando dijo:
"Desde la sangre de Abel hasta la sangre de Zacarías, que murió entre el altar y el templo; sí, os digo que será demandada de esta generación."
— Lucas 11:51, RVR1960
Abel aparece en Génesis (el primer libro del canon hebreo) y Zacarías en 2 Crónicas (el último en el orden hebreo). Jesús abarcó con esa frase toda la Escritura que ellos reconocían.
- El Nuevo Testamento (27 libros) se fijó en los primeros siglos de la iglesia. Los criterios incluían autoría apostólica (o cercanía directa a un apóstol), coherencia doctrinal y aceptación generalizada por las comunidades cristianas primitivas.
¿Qué pasa con los libros deuterocanónicos?
La Biblia católica incluye libros como Tobías, Judit, Sabiduría, Eclesiástico (Sirácido), Baruc y 1 y 2 Macabeos, entre otros. Estos textos, llamados deuterocanónicos por los católicos y apócrifos por los protestantes, no aparecen en la RVR1960 porque la tradición protestante siguió el canon hebreo, que no los incluía.
Esto no significa que no tengan valor histórico o literario. Significa que la RVR1960, siguiendo el criterio reformado, los considera fuera del canon inspirado.
¿Qué hace especial a la Reina-Valera 1960?
La RVR1960 es una revisión de la traducción iniciada por Casiodoro de Reina en 1569 y revisada por Cipriano de Valera en 1602. La revisión de 1960, realizada por las Sociedades Bíblicas Unidas, actualizó el lenguaje manteniendo la fidelidad al texto original en hebreo, arameo y griego. Es la versión más leída y memorizada en el mundo hispanohablante evangélico, y su canon de 66 libros no ha variado desde la tradición reformada del siglo XVI.