3. Perdón definitivo.
"Nunca más me acordaré de sus pecados." En el Antiguo Pacto, los sacrificios debían repetirse cada año porque solo cubrían temporalmente el pecado. El sacrificio de Cristo fue una vez y para siempre.
"Porque con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados."
— Hebreos 10:14, RVR1960
4. Para todas las naciones.
El Antiguo Pacto fue hecho específicamente con Israel. El Nuevo Pacto, aunque cumple las promesas hechas a Israel, se extiende a toda persona que crea, sin importar su origen.
"Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna."
— Juan 3:16, RVR1960
¿El Antiguo Pacto ya no vale para nada?
Esta es una pregunta que muchos se hacen y que merece una respuesta cuidadosa, porque es fácil caer en dos extremos:
- Extremo 1: "Todo el Antiguo Testamento quedó obsoleto, ya no sirve." Esto es incorrecto. Jesús dijo claramente:
"No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir."
— Mateo 5:17, RVR1960
- Extremo 2: "Los cristianos deben seguir cumpliendo todas las leyes del Antiguo Testamento." Tampoco. Pablo dedicó cartas enteras (como Gálatas y Romanos) a explicar que los creyentes no están bajo la Ley como sistema de justificación.
Entonces, ¿cuál es la posición bíblica?
El Antiguo Pacto cumplió su propósito y preparó el camino para el Nuevo. Los principios morales de Dios (amar al prójimo, hacer justicia, ser fiel) siguen siendo eternos porque reflejan su carácter. Pero las leyes ceremoniales (sacrificios de animales, leyes dietéticas, regulaciones del templo) encontraron su cumplimiento en Cristo y ya no son obligatorias para el creyente.