No fue un camino fácil. En Ginebra, Juan Calvino y su círculo desconfiaron de él por ciertas diferencias teológicas. En Londres, donde fue pastor de una congregación de refugiados españoles, fue acusado falsamente de inmoralidad y tuvo que huir de nuevo. Las calumnias lo persiguieron casi tanto como la Inquisición.
A pesar de todo, Casiodoro no abandonó su proyecto. Trabajó durante doce años en la traducción, consultando los textos originales en hebreo y griego, la Vulgata latina, y otras traducciones europeas que ya existían. Aprendió y dominó varias lenguas para poder cotejar cada pasaje con precisión.
La Biblia del Oso (1569)
Finalmente, el 28 de septiembre de 1569, en la ciudad de Basilea (Suiza), se imprimieron los primeros ejemplares de lo que hoy conocemos como la Biblia del Oso. El nombre no es bíblico: viene del grabado de la portada, que muestra un oso intentando alcanzar un panal de miel en un árbol. Se cree que la imagen fue elegida deliberadamente para disimular el contenido del libro y evitar que fuera confiscado con facilidad.
Se imprimieron unas 2.600 copias, una cifra considerable para la época. Era la primera vez en la historia que existía una traducción completa de la Biblia —Antiguo y Nuevo Testamento— al idioma castellano.
Casiodoro lo expresó así en el prólogo de su traducción: su deseo era que la Palabra de Dios estuviera al alcance de todos, "así del que entiende como del que no entiende", cumpliendo el espíritu de lo que las propias Escrituras declaran: