La soberanía de Dios sobre tu cuerpo
Una de las verdades más consoladoras de la Biblia es que Dios no es ajeno a tu cuerpo. Él lo formó:
"Porque tú formaste mis entrañas; tú me hiciste en el vientre de mi madre. Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras; estoy maravillado, y mi alma lo sabe muy bien."
— Salmos 139:13-14, RVR1960
El Dios que formó cada órgano de tu cuerpo no se desentiende cuando un cirujano lo interviene. Él conoce cada célula, cada nervio, cada detalle de tu anatomía mejor que cualquier médico. Esto no reemplaza la ciencia médica —al contrario, la ciencia es también un instrumento que Dios usa—, pero te recuerda que sobre la mesa de operaciones no estás solo con el equipo quirúrgico. Hay alguien más presente.
Dios también actúa a través de los médicos
Un error común es pensar que confiar en Dios significa desconfiar de la medicina. La Biblia nunca plantea eso. De hecho, Lucas, el autor del tercer Evangelio y del libro de Hechos, era médico. Pablo lo llama "el médico amado" en Colosenses 4:14. Dios usa personas, conocimientos y herramientas. Confiar en Dios antes de una operación incluye agradecer por el equipo médico que te va a atender.
Versículos para orar antes de entrar al quirófano
Si buscas versículos específicos para convertir en oración justo antes de la cirugía, estos son especialmente poderosos:
"Mas yo en ti confío, oh Jehová; digo: Tú eres mi Dios. En tu mano están mis tiempos; líbrame de la mano de mis enemigos y de mis perseguidores."
— Salmos 31:14-15, RVR1960
"En tu mano están mis tiempos." Esta frase lo resume todo. Tu tiempo de cirugía, tu tiempo de recuperación, tu tiempo de vida. Todo está en las manos de Dios. Puedes orar este versículo antes de que te administren la anestesia: "Señor, en tu mano están mis tiempos."