Si fuiste adoptado, si adoptaste a un hijo, o si alguien que amas vive con la pregunta silenciosa de "¿realmente pertenezco?", este artículo es para ti. Hay una herida que a veces no se nombra, pero que pesa: la duda sobre la propia identidad, sobre si uno fue elegido de verdad o simplemente recogido por circunstancia.
La Biblia tiene algo extraordinario que decir al respecto: la adopción no es un plan B de Dios. Es su plan principal. Según las Escrituras, todos los que creen fueron adoptados como hijos, y esa adopción es la expresión más alta de amor intencional. No hay hijos de segunda categoría en la familia de Dios.






