"Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó."
— Génesis 1:27, RVR1960
Este es el versículo que define la dignidad humana. Antes de cualquier logro, antes de cualquier fracaso, antes de cualquier etiqueta que el mundo te ponga, ya llevas la imagen de Dios. No la ganaste. No la puedes perder. Es la base de tu valor.
"Porque tú formaste mis entrañas; tú me hiciste en el vientre de mi madre. Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras; estoy maravillado, y mi alma lo sabe muy bien."
— Salmos 139:13-14, RVR1960
David estaba reflexionando sobre lo profundamente que Dios lo conocía. No como un observador lejano, sino como alguien que estuvo presente en el momento mismo de su formación. Si alguna vez te has sentido un accidente, un error o alguien que no debería estar aquí, este salmo dice lo contrario: fuiste diseñado con intención.
"¿Se olvidará la mujer de lo que dio a luz, para dejar de compadecerse del hijo de su vientre? Aunque olvide ella, yo nunca me olvidaré de ti."
— Isaías 49:15, RVR1960
Dios usa la imagen más fuerte de amor humano —una madre con su bebé— y dice: incluso si eso fallara, mi amor no falla. Es una declaración radical. El amor de Dios supera el vínculo más fuerte que conocemos.
Palabras de consuelo para el dolor y la pérdida
El Antiguo Testamento no evita el dolor. Lo enfrenta. Los salmos están llenos de lamentos, de gritos, de preguntas sin respuesta inmediata. Y en medio de eso, aparecen estas palabras.
"Cercano está Jehová a los quebrantados de corazón; y salva a los contritos de espíritu."
— Salmos 34:18, RVR1960
No dice que Dios está cerca de los fuertes, de los que tienen todo resuelto, de los que nunca dudan. Dice que está cerca de los quebrantados. Si hoy sientes que tu corazón está roto, este versículo dice que precisamente ahí es donde Dios se acerca más.