"No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia."
— Isaías 41:10, RVR1960
Originalmente dirigido a Israel, este versículo revela el carácter de Dios: Él no abandona a los suyos. Si tú eres suyo, tus hijos están bajo su mirada. No porque no vayan a enfrentar dificultades, sino porque Él estará presente en cada una de ellas.
"Y todos tus hijos serán enseñados por Jehová; y se multiplicará la paz de tus hijos."
— Isaías 54:13, RVR1960
Esta promesa es extraordinaria. No dice que tú serás el único maestro de tus hijos. Dice que Jehová mismo será su maestro. Puedes descansar: el trabajo de formación espiritual de tus hijos no depende solo de ti. Dios mismo se compromete a enseñarles.
Promesas para la unidad y fortaleza del hogar
La Biblia no presenta un modelo de familia perfecta, porque no existe. Presenta un modelo de familia que depende de Dios. Y para esa familia, hay promesas concretas:
"Y si satisficiere la casa, vuestra paz vendrá sobre ella; mas si no fuere digna, vuestra paz se volverá a vosotros."
— Mateo 10:13, RVR1960
Jesús enseñó que la paz se transmite de un hogar a otro. Cuando tú buscas la paz de Dios, esa paz cubre tu casa.
"Pero yo y mi casa serviremos a Jehová."
— Josué 24:15, RVR1960
Esta no es solo una declaración de Josué; es un modelo de liderazgo familiar. Un padre o una madre que toma la decisión de servir a Dios está estableciendo un fundamento para toda la familia. Y Dios honra esa decisión.