"Pilato les dijo: ¿Qué, pues, haré de Jesús, llamado el Cristo? Todos le dijeron: ¡Sea crucificado!"
— Mateo 27:22, RVR1960
La misma Jerusalén que gritó "¡Hosanna!" cinco días antes ahora grita "¡Crucifícale!" La presión de la multitud fue más fuerte que la justicia. Pilato sabía que Jesús era inocente, pero eligió la conveniencia política.
"Entonces les soltó a Barrabás; y habiendo azotado a Jesús, le entregó para ser crucificado."
— Mateo 27:26, RVR1960
El azotamiento romano (flagelación) era tan brutal que muchos prisioneros morían antes de llegar a la cruz. Se usaba un látigo con múltiples tiras de cuero incrustadas con hueso y metal. Jesús soportó eso antes de cargar el madero.
"Entonces los soldados del gobernador llevaron a Jesús al pretorio, y reunieron alrededor de él a toda la compañía; y desnudándole, le echaron encima un manto de escarlata, y pusieron sobre su cabeza una corona tejida de espinas, y una caña en su mano derecha; e hincando la rodilla delante de él, le escarnecían, diciendo: ¡Salve, Rey de los judíos!"
— Mateo 27:27-29, RVR1960
La burla fue deliberada y cruel: una corona de espinas donde debería ir una de oro, una caña donde debería ir un cetro, un manto viejo donde debería ir una túnica real. Se mofaban de la idea de que este hombre golpeado y sangrante pudiera ser un rey. No sabían que estaban vistiendo al Rey del universo.
La crucifixión: las horas más oscuras
El viernes, Jesús es clavado en una cruz romana en el monte llamado Gólgota ("lugar de la calavera"). Lo que sigue son las seis horas más significativas de la historia humana.
"Y cuando llegaron al lugar llamado de la Calavera, le crucificaron allí, y a los malhechores, uno a la derecha y otro a la izquierda. Y Jesús decía: Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen."
— Lucas 23:33-34, RVR1960
Las primeras palabras de Jesús en la cruz no fueron de queja, ni de maldición, ni de amenaza. Fueron una oración de perdón por los que lo estaban matando. Si alguna vez has luchado para perdonar a alguien que te hizo daño, mira a la cruz: Jesús perdonó mientras el daño estaba ocurriendo.