A Tomás, ocho días después
Tomás no estaba presente en esa primera aparición. Cuando los demás le dijeron que habían visto al Señor, él respondió que no creería a menos que viera las marcas de los clavos y metiera su mano en el costado. Ocho días después, Jesús volvió a aparecer.
"Luego dijo a Tomás: Pon aquí tu dedo, y mira mis manos; y acerca tu mano, y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente. Entonces Tomás respondió y le dijo: ¡Señor mío, y Dios mío!"
— Juan 20:27-28, RVR1960
Y Jesús añadió una frase que nos alcanza a todos nosotros hoy:
"Jesús le dijo: Porque me has visto, Tomás, creíste; bienaventurados los que no vieron, y creyeron."
— Juan 20:29, RVR1960
A más de quinientos a la vez
Pablo, en su carta a los corintios, registra una lista de apariciones que incluye una que no aparece en los Evangelios:
"Después apareció a más de quinientos hermanos a la vez, de los cuales muchos viven aún, y otros ya duermen."
— 1 Corintios 15:6, RVR1960
Este dato es extraordinario. Pablo lo escribe alrededor del año 55 d.C., apenas unos veinticinco años después de los hechos, y dice que muchos de esos testigos aún vivían. Cualquiera podía verificarlo.
A Pedro, a Santiago y a Pablo
Pablo también menciona apariciones individuales a Pedro (Cefas), a Santiago (el hermano de Jesús) y a él mismo: