A las mujeres en el camino
Mateo relata que, mientras las mujeres corrían a dar la noticia a los discípulos, Jesús les salió al encuentro:
"Y mientras iban a dar las nuevas a los discípulos, he aquí, Jesús les salió al encuentro, diciendo: ¡Salve! Y ellas, acercándose, abrazaron sus pies, y le adoraron."
— Mateo 28:9, RVR1960
A los dos discípulos en el camino a Emaús
Lucas narra uno de los relatos más hermosos de toda la Escritura. Dos discípulos caminaban hacia Emaús, a unos once kilómetros de Jerusalén, hablando de todo lo que había pasado. Jesús se les acercó y caminó con ellos, pero no lo reconocieron.
Les explicó las Escrituras, desde Moisés hasta los profetas, mostrándoles todo lo que se había escrito sobre él. Cuando llegaron a Emaús, lo invitaron a quedarse. Y al partir el pan, lo reconocieron.
"Entonces les fueron abiertos los ojos, y le reconocieron; mas él se desapareció de su vista."
— Lucas 24:31, RVR1960
Ellos dijeron después: "¿No ardía nuestro corazón en nosotros, mientras nos hablaba en el camino, y cuando nos abría las Escrituras?" (Lucas 24:32).
A los discípulos reunidos (sin Tomás)
Esa misma noche, Jesús se apareció a los discípulos reunidos en una habitación con las puertas cerradas por miedo a los judíos.