Esta es quizás la pregunta más importante que alguien puede hacerse al abrir una Biblia. Si has estado en una iglesia, probablemente has escuchado que Jesús es Dios. Pero también lo ves llorar, sudar sangre, tener hambre y morir en una cruz. Entonces, ¿cuál es la verdad? ¿Era Dios haciéndose pasar por hombre? ¿Era solo un hombre extraordinario? ¿O era ambas cosas al mismo tiempo?
La respuesta bíblica es clara, aunque profunda: Jesucristo es plenamente Dios y plenamente hombre. No es medio Dios ni medio hombre. No finge ser humano ni deja de ser divino. La Biblia presenta ambas realidades sin contradicción. En este artículo vas a encontrar los versículos clave que lo demuestran, el contexto que los explica y una guía para entender por qué esto importa para tu vida hoy.



