Celebra genuinamente al otro
"El amor no tiene envidia."
— 1 Corintios 13:4, RVR1960
Pablo define el amor primero por lo que no es: no tiene envidia. Y luego, en Romanos 12:15, da la instrucción práctica:
"Gozaos con los que se gozan; llorad con los que lloran."
— Romanos 12:15, RVR1960
Celebrar la bendición de otro es un acto de guerra espiritual contra la envidia. Es difícil al principio. A veces tendrás que hacerlo antes de sentirlo. Pero cada vez que eliges alegrarte por el bien ajeno, debilitas el poder de la envidia sobre ti.
Camina en el Espíritu, no en la carne
Pablo incluye la envidia en las "obras de la carne" en Gálatas 5:19-21 y la contrasta con el fruto del Espíritu en Gálatas 5:22-23. La solución no es esfuerzo humano puro; es rendirte a la obra del Espíritu Santo en tu vida:
"Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne."
— Gálatas 5:16, RVR1960
Andar en el Espíritu significa estar en comunicación con Dios, alimentarte de su Palabra, y pedirle ayuda específica. "Señor, siento envidia de esta persona. Ayúdame a ver esta situación con tus ojos." Esa oración, dicha con honestidad, es más poderosa de lo que imaginas.
Confía en el tiempo de Dios
Uno de los salmos más directos sobre la envidia es el Salmo 37. David escribe: