Vivimos en un mundo que aplaude al que se promueve, al que habla más fuerte, al que se pone primero. Y en medio de eso, algo dentro de ti te dice que hay otro camino. Quizás te preguntas si ser humilde significa ser débil, dejarte pisar o quedarte callado cuando deberías hablar. La respuesta bíblica te va a sorprender: la humildad no es debilidad, es la puerta que Dios usa para levantar a los suyos. La Biblia enseña con claridad que Dios resiste al soberbio pero da gracia al humilde, y que Jesús mismo —siendo Dios— eligió el camino más bajo para mostrarnos el más alto.
En este artículo vas a encontrar los versículos más importantes sobre la humildad en la Reina-Valera 1960, el ejemplo concreto de Jesús, lo que significa ser humilde sin perder tu dignidad y cómo practicar la humildad en tu vida diaria.



