- ¿A quién le habla Malaquías? Al pueblo de Israel que había regresado del exilio y estaba descuidando el templo reconstruido. Los sacerdotes ofrecían animales defectuosos y el pueblo retenía los diezmos.
- El "alfolí" era el almacén del templo de Jerusalén, donde se guardaban los alimentos para los levitas y los necesitados.
- "Probadme" es una invitación extraordinaria. Es el único lugar en la Biblia donde Dios literalmente dice "ponme a prueba." Eso habla de la seriedad del tema.
En la ley de Moisés, el sistema de diezmos era más complejo de lo que solemos pensar:
"Y el diezmo de la tierra, así de la simiente de la tierra como del fruto de los árboles, de Jehová es; es cosa dedicada a Jehová."
— Levítico 27:30, RVR1960
Los estudiosos identifican hasta tres tipos de diezmo en el Antiguo Testamento: uno para los levitas (Números 18:21), uno para las fiestas (Deuteronomio 14:22-27) y uno cada tres años para los pobres (Deuteronomio 14:28-29). Sumados, podían llegar al 23% anual, no solo al 10%.
¿Y en el Nuevo Testamento?
Aquí es donde muchos creyentes se sorprenden: Jesús menciona el diezmo, pero nunca lo establece como mandamiento para la iglesia. La única vez que lo toca directamente es para criticar a los fariseos:
"¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque diezmáis la menta y el eneldo y el comino, y dejáis lo más importante de la ley: la justicia, la misericordia y la fe. Esto era necesario hacer, sin dejar de hacer aquello."
— Mateo 23:23, RVR1960
Jesús no anula el diezmo, pero deja claro que dar sin justicia, misericordia y fe es religiosidad vacía. El corazón importa más que el porcentaje.
En las cartas apostólicas, Pablo nunca usa la palabra "diezmo." En cambio, enseña principios de generosidad voluntaria, proporcional y alegre (1 Corintios 16:2, 2 Corintios 8-9).