Quizás llevas tiempo asistiendo a tu iglesia y sientes que solo te sientas, escuchas y te vas. O tal vez quieres hacer algo más, pero no sabes qué. No eres pastor, no cantas bien, no eres teólogo. Y entonces piensas: "¿Qué puedo ofrecer yo?"
La respuesta de la Biblia es clara y rotunda: todo creyente tiene un lugar de servicio, y ya tiene lo necesario para ocuparlo. El servicio no es exclusivo de los pastores o líderes; es el llamado de cada miembro del cuerpo de Cristo, sin excepción. En este artículo vas a encontrar los versículos clave que lo explican, qué tipos de dones y servicios existen según la Escritura, y cómo descubrir el tuyo de manera práctica.






