"Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús."
— 1 Tesalonicenses 5:18, RVR1960
Nota que dice «en todo», no «por todo». No tienes que agradecer por el dolor, sino agradecer en medio del dolor, porque reconoces que Dios sigue presente.
"Entrad por sus puertas con acción de gracias, por sus atrios con alabanza; alabadle, bendecid su nombre."
— Salmos 100:4, RVR1960
Cómo aplicarlo ahora: Antes de cerrar tu oración, menciona al menos una cosa concreta por la que estés agradecido hoy. Puede ser algo grande o algo tan sencillo como haber despertado esta mañana.
Paso 6: Ora en el nombre de Jesús
Este paso no es una fórmula mágica que se añade al final por costumbre. Orar en el nombre de Jesús significa acercarte a Dios a través de la obra de Cristo, reconociendo que no es tu perfección la que te da acceso, sino su gracia.
"Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo."
— Juan 14:13, RVR1960
"Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre."
— 1 Timoteo 2:5, RVR1960
Cómo aplicarlo ahora: Al cerrar tu oración, hazlo con conciencia de lo que significa: «En el nombre de Jesús, amén» no es un cierre automático. Es una declaración de que vienes ante Dios no por tus méritos, sino por lo que Jesús hizo por ti.
Paso 7: Persevera — la oración no es un evento, es una relación
Quizás el paso más difícil. Muchas personas oran una vez, no ven resultados inmediatos y se desaniman. Pero la Biblia presenta la oración como un hábito continuo, como respirar espiritualmente: