"Donde no hay dirección sabia, caerá el pueblo; mas en la multitud de consejeros hay seguridad."
— Proverbios 11:14, RVR1960
"Los pensamientos con el consejo se ordenan."
— Proverbios 20:18a, RVR1960
Busca personas que conozcan a Dios, que conozcan tu vida, y que te hablen con honestidad aunque no sea lo que quieres escuchar. Un buen consejero no decide por ti, pero te ayuda a ver lo que el miedo o la emoción te impiden ver.
5. A través de las circunstancias y la paz interior
Pablo describe una paz que funciona casi como una brújula interna:
"Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús."
— Filipenses 4:7, RVR1960
Cuando estás en oración, alineado con la Palabra, y una decisión te produce una paz profunda que no puedes explicar con lógica, presta atención. Y cuando, por el contrario, algo luce perfecto en papel pero te genera una inquietud persistente, también presta atención.
Las circunstancias solas no son prueba de la voluntad de Dios — a veces Él nos lleva por caminos difíciles. Pero combinadas con la Palabra, la oración y el consejo sabio, las puertas que se abren y se cierran sí son parte de su guía.
¿Qué pasa si me equivoco? ¿Puedo salir de la voluntad de Dios?
Esta es la pregunta que paraliza a muchas personas. El miedo a equivocarte puede ser peor que la decisión misma.