"No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta."
— Romanos 12:2, RVR1960
Pablo usa la palabra "comprobéis", que en griego implica probar, examinar, verificar por experiencia. La voluntad de Dios se comprueba — se va descubriendo — cuando tu mente se renueva. No es un rayo de luz instantáneo. Es un proceso de madurez en el que cada vez piensas más alineado con Dios y, por lo tanto, tomas mejores decisiones.
4. A través de consejeros sabios
No estás diseñado para tomar decisiones solo. La Biblia valora profundamente el consejo:
"Donde no hay dirección sabia, caerá el pueblo; mas en la multitud de consejeros hay seguridad."
— Proverbios 11:14, RVR1960
"Los pensamientos con el consejo se ordenan."
— Proverbios 20:18a, RVR1960
Busca personas que conozcan a Dios, que conozcan tu vida, y que te hablen con honestidad aunque no sea lo que quieres escuchar. Un buen consejero no decide por ti, pero te ayuda a ver lo que el miedo o la emoción te impiden ver.
5. A través de las circunstancias y la paz interior
Pablo describe una paz que funciona casi como una brújula interna:
"Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús."
— Filipenses 4:7, RVR1960
Cuando estás en oración, alineado con la Palabra, y una decisión te produce una paz profunda que no puedes explicar con lógica, presta atención. Y cuando, por el contrario, algo luce perfecto en papel pero te genera una inquietud persistente, también presta atención.