¿Amar al prójimo significa aguantar todo?
Esta es la pregunta que más culpa genera. Porque has escuchado mil veces que debes amar, perdonar, poner la otra mejilla. Y cuando alguien te hace daño una y otra vez, sientes que alejarte es fallar como cristiano.
Pero veamos lo que realmente dice la Biblia sobre el amor:
"El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor."
— 1 Corintios 13:4-5, RVR1960
Lee eso con cuidado. Pablo describe el amor como algo que no hace daño. Si una relación se caracteriza por la irritación constante, la jactancia, la manipulación y el buscar solo lo propio, eso no es amor según la definición bíblica. No estás obligado a llamar "amor" a algo que la Biblia no llama amor.
Además, Pablo escribió algo que merece toda tu atención:
"Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres."
— Romanos 12:18, RVR1960
Fíjate en las dos condiciones: "si es posible" y "en cuanto dependa de vosotros." Pablo reconoce que no siempre es posible estar en paz con alguien. Hay situaciones donde has hecho todo lo que está en tu mano y la otra persona sigue eligiendo el conflicto, la mentira o la agresión. En esos casos, la Biblia te libera de la obligación de mantener esa cercanía.