Pocos dolores se comparan con el de estar peleado con un hermano. Esa persona que creció contigo, que compartió tu misma mesa, que conoce tu historia como nadie — y ahora hay un muro entre ustedes. Tal vez fue una herencia, una palabra que no se puede retirar, un rencor que fue creciendo en silencio durante años. Y te preguntas: ¿qué dice Dios sobre esto?
La Biblia habla de los conflictos entre hermanos desde su primera página hasta la última. La respuesta directa es esta: Dios conoce profundamente el dolor de la división entre hermanos, no lo ignora ni lo minimiza, y su voluntad clara es la reconciliación. Pero esa reconciliación no es ingenua — la Escritura también da sabiduría para los casos donde el otro no quiere hacer la paz.



