¿Qué dice la Biblia sobre la lujuria y los pensamientos?
Aquí está el punto que realmente importa. Aunque la Biblia no nombra la masturbación, sí habla extensamente sobre lo que sucede en la mente, y eso es inseparable de la conversación.
"Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón."
— Mateo 5:28, RVR1960
Jesús enseña que el pecado sexual no empieza en el cuerpo, empieza en el corazón. La palabra griega que se traduce como "codiciar" (epithymeo) implica un deseo deliberado y cultivado: no un pensamiento fugaz, sino una intención sostenida.
La pregunta práctica entonces no es tanto "¿es pecado tocarse?" sino "¿qué está pasando en mi mente cuando lo hago?" Para la mayoría de las personas, la masturbación va acompañada de fantasías sexuales, y cada vez más, de pornografía. Ahí es donde los principios bíblicos son absolutamente claros.
"Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad."
— Filipenses 4:8, RVR1960
Pablo no está dando una lista de reglas. Está describiendo una forma de vida interior. Lo que alimentamos en nuestra mente da forma a quiénes somos.