"Huid de la fornicación. Cualquier otro pecado que el hombre cometa, está fuera del cuerpo; mas el que fornica, contra su propio cuerpo peca."
— 1 Corintios 6:18, RVR1960
"Pues la voluntad de Dios es vuestra santificación; que os apartéis de fornicación; que cada uno de vosotros sepa tener su propia esposa en santidad y honor; no en pasión de concupiscencia, como los gentiles que no conocen a Dios."
— 1 Tesalonicenses 4:3-5, RVR1960
Estos versículos hablan de fornicación (porneia en griego), que abarca la inmoralidad sexual en sentido amplio. La pregunta legítima es si la masturbación entra en esa categoría, y ahí es donde necesitamos ser honestos con lo que el texto dice y lo que no.
El caso de Onán: el versículo más malinterpretado
Si buscas "masturbación en la Biblia" en internet, lo primero que aparece es la historia de Onán en Génesis 38. Durante siglos, incluso el término médico "onanismo" se usó como sinónimo de masturbación. Pero veamos lo que realmente dice el texto:
"Y satisfizo Onán que la satisfacción no había de ser suya, y satisfacía que satisfacía de entrar a la mujer de su hermano, vertía en tierra, por no dar satisfacción a su hermano. Y desagradó en ojos de Jehová lo que hacía, y a él también le quitó la vida."
— Génesis 38:9-10, RVR1960
Leamos el contexto completo: Onán tenía la obligación legal (la ley del levirato) de darle un hijo a Tamar, la viuda de su hermano Er, para preservar el linaje familiar. Onán disfrutaba de la relación sexual con Tamar, pero deliberadamente evitaba embarazarla. ¿Por qué? Porque el hijo no sería considerado suyo, sino de su hermano muerto, y eso afectaba la herencia.
Lo que desagradó a Dios no fue un acto sexual específico, sino la desobediencia egoísta y la explotación de Tamar. Onán la usó para su placer mientras le negaba su derecho legal y social. Es un pecado de injusticia, desobediencia y egoísmo, no una enseñanza sobre la masturbación.
Usar este pasaje para condenar la masturbación es sacarlo completamente de su contexto. Ser honestos con la Biblia significa no hacerla decir lo que no dice.