Tal vez estás en un momento de tu vida en el que sientes que eres demasiado joven para servir, para liderar o para que tu fe sea tomada en serio. Quizás alguien te ha dicho —con palabras o con actitudes— que necesitas más años, más experiencia o más estudios antes de hacer algo significativo para Dios.
Si eso resuena contigo, necesitas conocer a Timoteo. Fue un joven que caminó junto al apóstol Pablo, pastoreó iglesias en ciudades complicadas y recibió dos cartas personales que hoy forman parte del Nuevo Testamento. Su historia demuestra que Dios no espera a que madures para usarte: te forma mientras caminas.






