El león, la miel y la ruptura del voto
De camino a Timnat, un león atacó a Sansón, y el Espíritu de Jehová vino sobre él con tal poder que despedazó al león con las manos desnudas. Días después, al volver por el mismo camino, encontró que un enjambre de abejas había hecho un panal dentro del cadáver del león. Sansón tomó la miel y comió.
"Y se apartó del camino para ver el cuerpo muerto del león, y he aquí que en el cuerpo del león había un enjambre de abejas y un panal de miel."
— Jueces 14:8, RVR1960
Aquí hay un detalle que es fácil pasar por alto: como nazareo, Sansón no debía tocar cadáveres. Al meter la mano dentro del león muerto para sacar la miel, ya estaba violando su voto. Y no solo eso: le dio miel a sus padres sin decirles de dónde venía.
Fue una transgresión silenciosa, casi invisible. Y así suele empezar la desobediencia: no con un acto escandaloso, sino con una pequeña concesión que nadie ve.
Hazañas que estremecían a los filisteos
A pesar de sus fallos personales, la fuerza de Dios seguía manifestándose en Sansón de maneras asombrosas:
- Mató a treinta filisteos en Ascalón para pagar una apuesta que perdió en su boda, cuando los invitados descifraron su acertijo porque su esposa se lo reveló bajo presión (Jueces 14:19).
- Atrapó trescientas zorras, les ató antorchas en las colas y las soltó entre los campos de los filisteos, destruyendo sus cosechas (Jueces 15:4–5).
- Mató a mil filisteos con una quijada de asno cuando el Espíritu de Jehová vino sobre él (Jueces 15:15).
"Y hallando una quijada de asno fresca aún, extendió la mano y la tomó, y mató con ella a mil hombres."
— Jueces 15:15, RVR1960
Después de esa hazaña, tuvo tal sed que clamó a Dios, y Dios abrió una fuente de agua para él. Sansón juzgó a Israel durante veinte años (Jueces 15:20). Parecía invencible.