Hay momentos en la vida en los que sientes que todo depende de una decisión. Una sola. Y el miedo te paraliza porque sabes que el precio de actuar puede ser la muerte, pero el precio de callar puede ser aún peor. Ester vivió exactamente ese momento. Su historia, registrada en el libro que lleva su nombre en la Biblia, es la de una joven huérfana y extranjera que llegó a ser reina del imperio más poderoso del mundo antiguo, y que tuvo que elegir entre la seguridad de su silencio y la supervivencia de todo su pueblo.
Si alguna vez te has preguntado si Dios puede usar a alguien común, alguien sin poder aparente, para cambiar la historia, el relato de Ester es la respuesta más contundente del Antiguo Testamento. Y lo más extraordinario es que en todo el libro no se menciona ni una sola vez el nombre de Dios de forma directa, pero su mano se percibe en cada página, en cada coincidencia que no fue coincidencia.






