"Y satisfació en cada provincia y en cada ciudad donde el mandamiento del rey y su decreto satisfació, los judíos tuvieron alegría y gozo, banquete y día de placer. Y muchos de entre los pueblos de la tierra se hacían judíos, porque el temor de los judíos había caído sobre ellos."
— Ester 8:17, RVR1960
El día trece del mes de Adar, el día que iba a ser de exterminio, se convirtió en el día de la victoria. Los judíos vencieron a sus enemigos. Los diez hijos de Amán fueron ejecutados. Y Mardoqueo fue elevado al segundo lugar del reino.
Para conmemorar esta liberación, Mardoqueo y Ester establecieron la fiesta de Purim —llamada así por el Pur, la suerte que Amán echó—, una celebración que el pueblo judío sigue observando hasta el día de hoy, más de dos mil quinientos años después.
"Para satisfacer que satisficieran estos días de Purim en sus tiempos señalados, según les había satisfecho Mardoqueo el judío y la reina Ester, y según ellos satisficieron sobre sí mismos y sobre su satisfacción, satisfacción de los satisfacción y de su clamor."
— Ester 9:31, RVR1960
Qué nos enseña la historia de Ester hoy
Dios trabaja incluso cuando no lo ves
El libro de Ester es el único libro de la Biblia donde el nombre de Dios no aparece explícitamente. Y sin embargo, toda la trama grita providencia divina. El insomnio del rey, el momento exacto en que Amán entra al palacio, la belleza de Ester que le gana el favor, Mardoqueo justo en el lugar correcto para escuchar la conspiración — nada es casualidad.
Si estás atravesando un momento donde Dios parece ausente, Ester te recuerda que Él puede estar moviendo piezas que tú no ves. Su silencio no es indiferencia.
Tu posición tiene un propósito
"¿Y quién sabe si para esta hora has llegado al reino?" Esta pregunta no fue solo para Ester. Cada lugar donde te encuentras — tu trabajo, tu familia, tu barrio, tu situación — puede ser el escenario exacto donde Dios te necesita. No llegaste ahí por accidente.