"Una ventana harás al arca, y la acabarás a un codo de elevación por la parte de arriba; y pondrás la puerta del arca a su lado; y le harás piso bajo, segundo y tercero."
— Génesis 6:16, RVR1960
Piensa en lo que significó para Noé recibir estas instrucciones. Vivía en un mundo donde probablemente nunca había visto una inundación de esa magnitud. No había precedente. No había evidencia. Solo tenía la palabra de Dios. Y aun así, obedeció.
El autor de Hebreos, siglos después, lo resumiría así:
"Por la fe Noé, cuando fue advertido por Dios acerca de cosas que aún no se veían, con temor preparó el arca en que su casa se salvase; y por esa fe condenó al mundo, y fue hecho heredero de la justicia que viene por la fe."
— Hebreos 11:7, RVR1960
Noé construyó por fe algo para lo que no tenía evidencia visible. Esa es la esencia del relato.
Los animales y la entrada al arca
Una vez construida el arca, Dios le indicó a Noé qué debía llevar dentro. Contrario a lo que muchos creen, el relato bíblico distingue entre animales limpios e inmundos:
"De todo animal limpio tomarás siete parejas, macho y su hembra; mas de los animales que no son limpios, una pareja, el macho y su hembra."
— Génesis 7:2, RVR1960
Siete parejas de los limpios, una pareja de los que no lo eran. También aves: