"Por encima de él había serafines; cada uno tenía seis alas; con dos cubrían sus rostros, con dos cubrían sus pies, y con dos volaban."
— Isaías 6:2, RVR1960
A diferencia de los querubines (cuatro alas), los serafines tienen seis. Cubren su rostro ante la gloria de Dios — ni siquiera ellos pueden mirarlo directamente — y cubren sus pies en señal de reverencia. Su actividad principal es la adoración continua:
"Y el uno al otro daba voces, diciendo: Santo, santo, santo, Jehová de los ejércitos; toda la tierra está llena de su gloria."
— Isaías 6:3, RVR1960
La palabra "serafín" viene del hebreo saraph, que significa "ardiente". Son literalmente los "seres ardientes" que rodean a Dios proclamando su santidad. En esta misma visión, un serafín toca los labios de Isaías con un carbón encendido para purificarlo:
"Y voló hacia mí uno de los serafines, teniendo en su mano un carbón encendido, tomado del altar con unas tenazas; y tocando con él sobre mi boca, dijo: He aquí que esto tocó tus labios, y es quitada tu culpa, y limpio tu pecado."
— Isaías 6:6-7, RVR1960
Función principal: Adorar a Dios y declarar su santidad, así como purificar a quienes Dios llama a servirle.
3. Arcángeles: los que lideran y anuncian
La palabra "arcángel" aparece solamente dos veces en la Biblia, y el único ser celestial llamado arcángel por nombre es Miguel:
"Pero cuando el arcángel Miguel contendía con el diablo, disputando con él por el cuerpo de Moisés, no se atrevió a proferir juicio de maldición contra él, sino que dijo: El Señor te reprenda."
— Judas 1:9, RVR1960
Miguel aparece también en Daniel como "uno de los principales príncipes" celestiales que lucha a favor del pueblo de Dios: