"Huid de la fornicación. Cualquier otro pecado que el hombre cometa, está fuera del cuerpo; mas el que fornica, contra su propio cuerpo peca. ¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios."
— 1 Corintios 6:18-20, RVR1960
Si lees el contexto, Pablo está hablando específicamente de la inmoralidad sexual, no de marcas en la piel. Usar este versículo para condenar los tatuajes es sacarlo de su contexto. Sin embargo, el principio más amplio sí es valioso: nuestro cuerpo no nos pertenece, fue comprado por Cristo, y cómo lo tratamos importa.
La pregunta entonces no es "¿prohíbe este versículo los tatuajes?" (no los menciona), sino: "¿La decisión de tatuarme honra a Dios en mi contexto y con mi motivación?" Esa es una pregunta mucho más madura y bíblica.
¿Hay otros pasajes bíblicos relevantes?
Sí. Hay un pasaje sorprendente en Isaías donde Dios mismo usa la imagen de una marca en la piel para hablar de su amor por su pueblo:
"He aquí que en las palmas de las manos te tengo esculpida; delante de mí están siempre tus muros."
— Isaías 49:16, RVR1960
Dios usa la metáfora de grabarse a su pueblo en las palmas de sus manos como expresión de amor permanente e inolvidable. Esto no significa que Dios apruebe los tatuajes, pero sí muestra que la imagen de una marca en la piel no es inherentemente malvada en la Escritura. El significado y la intención importan.
También en Apocalipsis encontramos una referencia significativa: