Esto no quiere decir que el versículo no importe. Quiere decir que su significado original es más específico de lo que parece a primera lectura: se refiere a prácticas rituales paganas, no necesariamente a toda marca decorativa en la piel.
La ley ceremonial y el cristiano hoy
Este es un punto clave que genera mucho debate. La tradición cristiana ha distinguido históricamente entre tres tipos de ley en el Antiguo Testamento:
- Ley moral (los Diez Mandamientos, principios éticos universales) — sigue vigente.
- Ley ceremonial (sacrificios, leyes de pureza, regulaciones del templo) — cumplida en Cristo.
- Ley civil (normas para la nación de Israel como Estado teocrático) — no aplicable directamente.
Levítico 19:28 cae dentro de las leyes ceremoniales y de separación cultural. Esto es lo que explica que la mayoría de los cristianos no sigan al pie de la letra las prohibiciones de ese mismo capítulo sobre mezclar telas o sembrar dos semillas juntas, pero sí mantengan los principios morales como "amarás a tu prójimo como a ti mismo" (Levítico 19:18), que Jesús mismo citó como uno de los mandamientos más importantes.
¿Qué significa que el cuerpo es "templo del Espíritu Santo"?
Este es el segundo argumento que se usa con frecuencia. Leamos el pasaje completo:
"Huid de la fornicación. Cualquier otro pecado que el hombre cometa, está fuera del cuerpo; mas el que fornica, contra su propio cuerpo peca. ¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios."
— 1 Corintios 6:18-20, RVR1960
Si lees el contexto, Pablo está hablando específicamente de la inmoralidad sexual, no de marcas en la piel. Usar este versículo para condenar los tatuajes es sacarlo de su contexto. Sin embargo, el principio más amplio sí es valioso: nuestro cuerpo no nos pertenece, fue comprado por Cristo, y cómo lo tratamos importa.