"Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y éstos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis."
— Gálatas 5:17, RVR1960
Aquí Pablo no está diciendo que tu cuerpo físico es enemigo de Dios. Está hablando de dos impulsos internos: el que te lleva hacia el egoísmo y el que te lleva hacia Dios. La batalla no es contra tus huesos y tu piel, sino contra las inclinaciones que te alejan de lo bueno.
De hecho, la lista de "obras de la carne" en Gálatas 5:19-21 incluye cosas como envidias, pleitos y herejías, que no son actos del cuerpo físico sino actitudes del corazón.
La Biblia nunca enseña que el cuerpo físico sea malo en sí mismo. Esa idea viene del gnosticismo y del platonismo, filosofías griegas que infiltraron el pensamiento cristiano temprano, pero que contradicen directamente Génesis 1, Juan 1:14 y 1 Corintios 6:19.
¿Qué dice la Biblia sobre cuidar el cuerpo?
Si el cuerpo es templo, entonces cuidarlo no es vanidad: es mayordomía. La Biblia no tiene un manual de nutrición, pero sí establece principios claros:
Descanso
"Seis días trabajarás, y harás toda tu obra; mas el séptimo día es reposo para Jehová tu Dios."
— Éxodo 20:9-10, RVR1960
Dios diseñó el descanso como mandamiento, no como sugerencia. Incluso Jesús se apartaba a descansar: