Quizás has escuchado estas dos palabras toda tu vida —en cultos, en oraciones, en conversaciones sobre la fe— y siempre las has usado como si fueran la misma cosa. Pero un día te detuviste a pensar: ¿el alma y el espíritu son lo mismo? Y si no lo son, ¿cuál es la diferencia? ¿Por qué la Biblia usa dos palabras distintas?
La respuesta corta: la Biblia sí distingue entre alma y espíritu. El alma (néfesh en hebreo, psyjé en griego) se refiere a la vida interior de una persona —sus emociones, deseos y voluntad—, mientras que el espíritu (rúaj en hebreo, pnéuma en griego) apunta a la dimensión más profunda del ser humano, la parte que se conecta directamente con Dios.






