4. No confundas comodidad con paz.
A veces huimos del conflicto necesario para mantener una falsa sensación de calma. Pero shalom no es evitar los problemas; es enfrentarlos con la presencia de Dios. Jesús confrontó injusticias, tuvo conversaciones difíciles y lloró. Todo eso era compatible con su shalom.
5. Ancla tu paz en Isaías 26:3.
Cuando sientas que pierdes la paz, recuerda: "Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera." La clave no es pensar positivo ni repetir afirmaciones. La clave es fijar tu pensamiento en Dios — en quién es él, en lo que ha hecho, en lo que ha prometido. Ahí se sostiene el shalom.
Preguntas frecuentes
¿Shalom es solo una palabra del Antiguo Testamento?
No. Aunque la palabra hebrea shalom aparece en el Antiguo Testamento, el concepto continúa con fuerza en el Nuevo Testamento con la palabra griega eirene (εἰρήνη). Pablo comienza casi todas sus cartas deseando "gracia y paz" (charis kai eirene) a los creyentes, siguiendo directamente la tradición de shalom. El concepto es transversal a toda la Biblia.
¿Es correcto usar "shalom" como saludo si no soy judío?
No hay ningún problema. La palabra shalom es un deseo de bendición. Cuando la usas, estás deseando plenitud y bienestar a la otra persona. Lo importante no es la palabra en sí, sino entender lo que estás diciendo y decirlo con sinceridad.
¿Se puede tener shalom en medio del sufrimiento?
Sí, y esa es precisamente la diferencia con la paz que ofrece el mundo. Pablo escribió sobre la "paz que sobrepasa todo entendimiento" (Filipenses 4:7) mientras estaba preso. Jesús dijo "mi paz os doy" horas antes de ser crucificado (Juan 14:27). Shalom no depende de que tu vida esté bien; depende de que tu confianza esté puesta en Dios.