6. Fortalecer la oración
"Y Ana era de semblante triste. Y oró a Jehová, y lloró abundantemente."
— 1 Samuel 1:10, RVR1960
Aunque el texto no menciona la palabra "ayuno" explícitamente en este pasaje, el versículo 7 dice que Ana "no comía" por la angustia. Su oración más profunda vino acompañada de la abstinencia del alimento. El resultado fue Samuel, uno de los profetas más grandes de Israel.
El ayuno que Dios rechaza y el que acepta
Este es quizás el punto más importante de todo el artículo. No todo ayuno agrada a Dios. Isaías 58 es el capítulo más poderoso sobre este tema, y su mensaje es incómodo:
"¿No es más bien el ayuno que yo escogí, desatar las ligaduras de impiedad, soltar las cargas de opresión, y dejar ir libres a los quebrantados, y que rompáis todo yugo? ¿No es que partas tu pan con el hambriento, y a los pobres errantes albergues en casa; que cuando veas al desnudo, lo cubras, y no te escondas de tu hermano?"
— Isaías 58:6-7, RVR1960
Dios les estaba diciendo a los israelitas: "Ustedes ayunan pero oprimen a sus trabajadores. Ayunan pero ignoran al necesitado. Ese ayuno no me interesa." El ayuno que Dios valora produce fruto en cómo tratamos a los demás. Si ayunas el domingo pero el lunes explotas a tu empleado o ignoras al hambriento, la Biblia dice que ese ayuno es vacío.
Jesús reforzó esta idea al criticar a los fariseos que ayunaban para ser vistos. El problema no era el ayuno en sí, sino la motivación:
"Cuando ayunéis, no seáis austeros, como los hipócritas; porque ellos demudan sus rostros para mostrar a los hombres que ayunan."
— Mateo 6:16, RVR1960
El ayuno que Dios acepta tiene tres características según la Biblia: