La respuesta directa de la Biblia
La Biblia es clara: el perdón no es opcional para el creyente. Pero lo que muchas veces no nos explican es que esa claridad no viene como un regaño, sino como una invitación a ser libres. Estos son los versículos más directos sobre el tema:
"Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo."
— Efesios 4:32, RVR1960
El modelo del perdón cristiano no es "perdona porque tú eres fuerte", sino "perdona porque a ti ya te perdonaron algo infinitamente mayor". Pablo no apela a tu voluntad; apela a tu memoria.
"Soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros."
— Colosenses 3:13, RVR1960
Fíjate en una palabra que se pierde a veces: soportándoos. Pablo reconoce que hay personas difíciles de soportar. No idealiza las relaciones. Y aun así, dice: perdona. No porque lo merezcan, sino porque Cristo te perdonó a ti primero.
"Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; mas si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas."
— Mateo 6:14-15, RVR1960
Estas son palabras de Jesús, inmediatamente después del Padrenuestro. No es una amenaza; es una descripción de cómo funciona la gracia. El corazón que se niega permanentemente a dar perdón se ha cerrado también a recibirlo.
"Entonces se le acercó Pedro y le dijo: Señor, ¿cuántas veces perdonaré a mi hermano que peque contra mí? ¿Hasta siete? Jesús le dijo: No te digo hasta siete, sino aun hasta setenta veces siete."
— Mateo 18:21-22, RVR1960
Pedro pensaba que estaba siendo generoso al proponer siete veces. Jesús destruye la idea de que el perdón tiene un límite numérico. No se trata de llevar la cuenta. Se trata de una disposición del corazón.