Tal vez te ha pasado: quieres acercarte más a Dios, pero no sabes si lo que necesitas es orar más, meditar en la Palabra o si al final es lo mismo dicho con palabras diferentes. Quizás oras todos los días pero sientes que tus palabras se quedan en el techo. O lees la Biblia pero el texto se te escapa sin llegar al corazón.
No, la oración y la meditación bíblica no son lo mismo, pero tampoco son opuestas. Son dos disciplinas espirituales distintas que se complementan profundamente: la oración es hablar con Dios; la meditación bíblica es detenerse a escuchar lo que Dios ya dijo. Ambas aparecen en toda la Escritura y ambas son necesarias para una vida espiritual completa.



