Paso 5: Lleva el versículo contigo
Anótalo en tu teléfono, en un papel, en una nota adhesiva. Vuelve a él durante el día. La meditación bíblica no termina cuando cierras los ojos. Termina cuando el versículo se convierte en parte de tu pensamiento normal. Eso es lo que significa "de día y de noche".
Los Salmos como escuela de meditación
Si no sabes por dónde empezar, empieza por los Salmos. Son el libro meditativo de la Biblia por excelencia. Fueron escritos para ser recitados, cantados, repetidos y reflexionados.
El Salmo 119, el más largo de toda la Biblia, es esencialmente un poema sobre meditar en la Palabra de Dios. Está lleno de declaraciones como estas:
"¡Oh, cuánto amo yo tu ley! Todo el día es ella mi meditación."
— Salmos 119:97, RVR1960
"Más que todos mis enseñadores he entendido, porque tus testimonios son mi meditación."
— Salmos 119:99, RVR1960
Fíjate en lo que dice el salmista: meditar en la Palabra le dio más entendimiento que todos sus maestros. No está en contra de la enseñanza humana, pero reconoce que la meditación personal en la Escritura produce un tipo de entendimiento que no se consigue solo escuchando a otros.
Salmos ideales para empezar a meditar: