- Por la mañana: Lee un Salmo antes de revisar noticias. El Salmo 143 es especialmente bueno para mañanas difíciles ("Hazme oír por la mañana tu misericordia, porque en ti he confiado" — Salmo 143:8).
- Durante el día: Cada vez que sientas miedo o angustia, repite en tu mente un versículo ancla. Puede ser Salmo 46:1, Isaías 41:10 o 2 Timoteo 1:7.
- Por la noche: Antes de dormir, agradece algo concreto del día —por pequeño que sea—. La gratitud no niega el dolor; lo pone en perspectiva.
"No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia."
— Isaías 41:10, RVR1960
Errores comunes a evitar
Pensar que el terremoto fue un castigo de Dios por tus pecados
Jesús mismo corrigió esta idea cuando le preguntaron por una torre que cayó sobre dieciocho personas en Siloé: "¿Pensáis que estos eran más pecadores que todos los hombres que habitan en Jerusalén? Os digo: No" (Lucas 13:4-5, RVR1960). Los desastres naturales no son castigos personales dirigidos a ti.
Sentir que "no deberías" tener miedo si eres creyente
La fe no elimina las emociones humanas. David, el hombre conforme al corazón de Dios, escribió: "Mis enemigos me pisotean todo el día… En el día que temo, yo en ti confío" (Salmo 56:2-3, RVR1960). Tuvo miedo y confió. Las dos cosas al mismo tiempo. Eso es fe real.
Aislarte y rechazar ayuda
El dolor a veces nos hace encerrarnos. Pero la Biblia insiste en la comunidad: "Mejores son dos que uno; porque tienen mejor paga de su trabajo. Porque si cayeren, el uno levantará a su compañero" (Eclesiastés 4:9-10, RVR1960). Deja que otros te ayuden. Recibir ayuda no es debilidad.
Intentar "superar" el trauma demasiado rápido
La sanación tiene su tiempo. "Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora… tiempo de llorar, y tiempo de reír" (Eclesiastés 3:1,4, RVR1960). Si necesitas ayuda profesional para procesar el trauma, búscala. Ir a un psicólogo no es falta de fe; es cuidar el templo que Dios te dio.
Preguntas frecuentes
¿Qué Salmo leer después de un terremoto?
El Salmo 46 es el más directo porque habla literalmente de la tierra siendo removida y de Dios como refugio. También son muy consoladores el Salmo 91 (protección divina), el Salmo 34 (Dios cerca de los quebrantados) y el Salmo 23 (paz en el valle de sombra). Puedes leer cualquiera de ellos en voz alta como una oración personal.