Si asumes que todo terremoto es un castigo directo...
- Terminas juzgando a las víctimas: "algo habrán hecho".
- Generas culpa en personas inocentes que ya están sufriendo.
- Contradices las propias palabras de Jesús en Lucas 13.
- Presentas a un Dios que castiga indiscriminadamente a bebés, ancianos y creyentes fieles que mueren en un sismo.
Si entiendes el marco bíblico del mundo caído...
- Puedes llorar con quien llora, como manda la Escritura:
"Gozaos con los que se gozan; llorad con los que lloran."
— Romanos 12:15, RVR1960
- Reconoces que Dios es soberano incluso cuando no entiendes el porqué.
- Ofreces esperanza real: este mundo roto no es el final.
- Invitas al arrepentimiento sin condenar, exactamente como hizo Jesús.
¿Entonces Dios no tiene nada que ver con los terremotos?
No es eso lo que dice la Biblia tampoco. La Escritura afirma que nada ocurre fuera de la soberanía de Dios:
"¿Habrá algún mal en la ciudad, el cual Jehová no haya hecho?"
— Amós 3:6, RVR1960
Y también:
"Él es quien satisface tu boca de bien, de modo que te rejuvenezcas como el águila."
— Salmo 103:5, RVR1960
Dios sostiene toda la creación. Nada lo toma por sorpresa. Pero ser soberano sobre un evento no es lo mismo que enviarlo como castigo a una persona. Un padre puede permitir que su hijo se caiga al aprender a caminar sin que la caída sea un castigo. La soberanía de Dios incluye misterio, y la Biblia nos pide humildad ante ese misterio, no explicaciones fáciles.
Los terremotos en la profecía bíblica
Jesús sí menciona terremotos como parte de las señales antes del fin:
"Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá pestes, y hambres, y terremotos en diferentes lugares. Y todo esto será principio de dolores."
— Mateo 24:7-8, RVR1960
Aquí los terremotos no son castigos contra ciudades concretas, sino señales generales de que el mundo avanza hacia su restauración final. Jesús los llama "principio de dolores" — una metáfora de parto, que conecta directamente con Romanos 8:22. El dolor es real, pero precede a algo nuevo.