"¿Habrá algún mal en la ciudad, el cual Jehová no haya hecho?"
— Amós 3:6, RVR1960
Y también:
"Él es quien satisface tu boca de bien, de modo que te rejuvenezcas como el águila."
— Salmo 103:5, RVR1960
Dios sostiene toda la creación. Nada lo toma por sorpresa. Pero ser soberano sobre un evento no es lo mismo que enviarlo como castigo a una persona. Un padre puede permitir que su hijo se caiga al aprender a caminar sin que la caída sea un castigo. La soberanía de Dios incluye misterio, y la Biblia nos pide humildad ante ese misterio, no explicaciones fáciles.
Los terremotos en la profecía bíblica
Jesús sí menciona terremotos como parte de las señales antes del fin:
"Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá pestes, y hambres, y terremotos en diferentes lugares. Y todo esto será principio de dolores."
— Mateo 24:7-8, RVR1960
Aquí los terremotos no son castigos contra ciudades concretas, sino señales generales de que el mundo avanza hacia su restauración final. Jesús los llama "principio de dolores" — una metáfora de parto, que conecta directamente con Romanos 8:22. El dolor es real, pero precede a algo nuevo.
Preguntas frecuentes
¿La Biblia dice que Dios envía terremotos?
La Biblia muestra que Dios tiene poder sobre toda la creación, incluyendo los terremotos. En algunos pasajes específicos del Antiguo Testamento, Dios usó fenómenos naturales como instrumento de juicio (Números 16:32, Génesis 19:24). Sin embargo, la enseñanza de Jesús en Lucas 13:4-5 deja claro que no podemos asumir que cada desastre es un castigo directo contra sus víctimas.