"Porque la creación fue sujetada a vanidad, no por su propia voluntad, sino por causa del que la sujetó en esperanza."
— Romanos 8:20, RVR1960
Y el versículo que sigue lo hace aún más claro:
"Porque sabemos que toda la creación gime a una, y a una está con dolores de parto hasta ahora."
— Romanos 8:22, RVR1960
Las tormentas destructivas, los terremotos, las sequías: no son necesariamente actos punitivos individuales, sino parte del gemido de un mundo que todavía no ha sido plenamente restaurado. La naturaleza está rota, no porque Dios la haya abandonado, sino porque el pecado afectó el orden entero de la creación.
2. Jesús rechazó explícitamente la ecuación "desgracia = culpa personal"
Este punto es crucial. Cuando le contaron a Jesús sobre unos galileos que murieron trágicamente y sobre los dieciocho que aplastó la torre de Siloé, él dijo algo que debería guiar toda esta conversación:
"¿Pensáis que estos galileos, porque padecieron tales cosas, eran más pecadores que todos los galileos? Os digo: No; antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente."
— Lucas 13:2-3, RVR1960
"O aquellos dieciocho sobre los cuales cayó la torre en Siloé, y los mató, ¿pensáis que eran más culpables que todos los hombres que habitan en Jerusalén? Os digo: No; antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente."
— Lucas 13:4-5, RVR1960
Jesús no niega que la muerte sea trágica ni que el arrepentimiento sea necesario. Lo que niega rotundamente es que las víctimas de una desgracia sean más pecadoras que el resto. La torre no cayó porque esas dieciocho personas fueran peores. Y la tormenta de hoy no destruyó tu casa porque seas peor que tu vecino cuya casa quedó en pie.
3. Dios envía lluvia sobre justos e injustos
Quizá el versículo que más directamente responde a nuestra pregunta es este: