Un mundo roto desde Génesis 3
La Biblia presenta un mundo que fue creado bueno —"vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera" (Génesis 1:31, RVR1960)— pero que fue dañado por la desobediencia humana. Génesis 3 narra cómo la entrada del pecado trajo consecuencias que afectan toda la creación: dolor, enfermedad, muerte, relaciones rotas.
Esto no significa que cada sufrimiento individual sea castigo por un pecado individual. Jesús mismo rechazó esa idea. Cuando le preguntaron sobre un hombre ciego de nacimiento, respondió:
"No es que pecó éste, ni sus padres, sino para que las obras de Dios se manifiesten en él."
— Juan 9:3, RVR1960
El sufrimiento, según la Biblia, es parte de la condición de un mundo caído. Llueve sobre justos e injustos (Mateo 5:45). Las enfermedades no siempre tienen una explicación moral. Las tragedias no siempre son "lecciones". A veces, simplemente vivimos en un mundo donde las cosas se rompen.
El libre albedrío y sus consecuencias
Parte del sufrimiento humano tiene que ver con la libertad que Dios le dio al ser humano. Dios no creó autómatas. Creó personas con capacidad de elegir, y eso incluye la capacidad de elegir el mal. Muchas de las injusticias que vemos —la violencia, la pobreza, el abuso— no vienen de Dios sino de decisiones humanas.
La Biblia es brutalmente honesta con esto. Los profetas denuncian una y otra vez la opresión de los poderosos contra los débiles. El sufrimiento que causan los seres humanos no es voluntad de Dios: es consecuencia de la libertad humana mal usada.