5. Permítete los días malos. No todos los días vas a sentir la presencia de Dios de manera tangible. Eso no significa que Él se fue. Significa que eres humano, y que vivir con dolor es profundamente difícil. La fe no es sentir bien todo el tiempo; es seguir caminando incluso cuando no sientes nada.
Preguntas frecuentes
¿Dios puede sanarme de una enfermedad crónica?
La Biblia muestra que Dios tiene poder sobre toda enfermedad. Jesús sanó enfermos de todo tipo durante su ministerio terrenal. Al mismo tiempo, la Biblia también muestra personas fieles que vivieron con padecimientos sin recibir sanidad física. Puedes pedir sanidad con confianza y al mismo tiempo confiar en que Dios te sostiene si la sanidad no llega como esperas.
¿Por qué Dios no me sana si le he pedido tantas veces?
Es una de las preguntas más difíciles de la fe. Pablo le pidió a Dios tres veces que le quitara su aguijón, y la respuesta fue "Bástate mi gracia" (2 Corintios 12:9). No tenemos todas las respuestas sobre el porqué del sufrimiento prolongado, pero sí tenemos la promesa de que Dios no nos abandona en él y que su gracia es suficiente para cada día.
¿Es pecado sentir frustración o enojo con Dios por mi enfermedad?
No. Los salmos están llenos de quejas honestas dirigidas a Dios. David, llamado "varón conforme al corazón de Dios", gritó "¿hasta cuándo?" muchas veces. Expresar tu dolor ante Dios no es pecado; es relación. Lo que importa es seguir hablando con Él, incluso cuando estás enojado.
¿Qué le digo a alguien que me dice que estoy enfermo por falta de fe?
Puedes recordarle amablemente que Job era justo y sufrió enfermedad, que Timoteo era fiel y tenía problemas estomacales, y que Pablo servía a Dios con un aguijón que no le fue quitado. La enfermedad no es un indicador de la fe de una persona. Los amigos de Job aprendieron esa lección de la manera más difícil.