Cómo aplicarlo hoy: Lleva un diario de gratitud, aunque sea sencillo. Cada semana, escribe al menos un beneficio de Dios que no quieres olvidar.
12. En el nombre de Jesús, dando gracias — Colosenses 3:17
"Y todo lo que hacéis, sea de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él."
— Colosenses 3:17, RVR1960
Aquí la gratitud se extiende a todo lo que haces: tu trabajo, tu conversación, tus decisiones, tu manera de tratar a los demás. No se limita al momento de la oración. Lavar los platos, ayudar a un compañero, cumplir con tu responsabilidad: todo puede convertirse en un acto de gratitud cuando lo haces reconociendo que es Dios quien te da la capacidad de hacerlo.
Cómo aplicarlo hoy: Elige una actividad cotidiana (cocinar, ir al trabajo, cuidar a tus hijos) y hazla hoy con la intención consciente de que es un acto de agradecimiento a Dios.
13. Ofrezcamos siempre sacrificio de alabanza — Hebreos 13:15
"Así que, ofrezcamos siempre a Dios, por medio de él, sacrificio de alabanza, es decir, fruto de labios que confiesan su nombre."
— Hebreos 13:15, RVR1960
La palabra sacrificio es importante. Un sacrificio cuesta algo. La gratitud fácil, la que sale cuando todo va bien, no es un sacrificio. El sacrificio de alabanza es dar gracias cuando no tienes ganas, cuando las circunstancias no acompañan, cuando tu carne preferiría quejarse. Ese tipo de gratitud honra a Dios de una manera especial porque nace de la fe, no del sentimiento.
Cómo aplicarlo hoy: Si hoy no sientes gratitud, ofrécela de todas formas. Di con tu boca: "Señor, no es fácil, pero decido darte gracias porque tú eres bueno aunque mi situación no lo sea."