"También el que es negligente en su trabajo es hermano del hombre disipador."
— Proverbios 18:9, RVR1960
La palabra "negligente" aquí describe a alguien que no presta atención a lo que realmente importa. Y la tecnología tiene una capacidad única para hacernos negligentes sin que nos demos cuenta, porque se disfraza de actividad cuando en realidad es pasividad.
¿Qué dice la Biblia sobre lo que alimentamos nuestra mente?
El segundo gran tema bíblico que conecta directamente con la tecnología es el contenido mental: lo que vemos, escuchamos y consumimos a diario.
"Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad."
— Filipenses 4:8, RVR1960
Pablo ofrece aquí un filtro extraordinario para evaluar cualquier contenido, sea un videojuego, un video de TikTok, una serie o una conversación en redes:
- ¿Es verdadero? — Las redes sociales están llenas de desinformación, vidas editadas y narrativas falsas.
- ¿Es honesto? — Muchos contenidos digitales manipulan emociones para generar engagement, no para informar.
- ¿Es puro? — La pornografía, la violencia explícita y el morbo están a un clic de distancia.
- ¿Es amable? — Los comentarios en redes suelen ser crueles. ¿Participamos en esa crueldad?
- ¿Es de buen nombre? — ¿El contenido que consumimos y compartimos refleja quiénes decimos ser?
Esto no significa que un creyente solo pueda ver contenido explícitamente religioso. Significa que debe ser intencional con lo que deja entrar en su mente, porque la mente no es un contenedor pasivo: es un jardín que produce fruto según lo que se siembra en él.
"Porque cual es su pensamiento en su corazón, tal es él."
— Proverbios 23:7, RVR1960
Lo que consumimos durante horas cada día nos forma. No de golpe, sino gota a gota. La violencia normalizada en los videojuegos, la comparación constante en Instagram, la indignación adictiva de Twitter: nada de esto es inocuo. No porque sea "pecado mortal" en sí mismo, sino porque moldea sutilmente el corazón.