"El vino es escarnecedor, la sidra alborotadora, y cualquiera que por ellos yerra no es sabio."
— Proverbios 20:1, RVR1960
"No estés con los bebedores de vino, ni con los comedores de carne; porque el bebedor y el comilón empobrecerán, y el sueño hará vestir vestidos rotos."
— Proverbios 23:20-21, RVR1960
Y unas líneas más adelante, uno de los pasajes más vívidos de toda la Biblia sobre los efectos del alcohol:
"¿Para quién será el ay? ¿Para quién el dolor? ¿Para quién las rencillas? ¿Para quién las quejas? ¿Para quién las heridas en balde? ¿Para quién lo amoratado de los ojos? Para los que se detienen mucho en el vino, para los que van buscando la mistura."
— Proverbios 23:29-30, RVR1960
Lee eso otra vez. Suena como la descripción de alguien atrapado en una adicción, escrita hace casi tres mil años. La Biblia conoce el dolor de la dependencia. No mira hacia otro lado.
¿Y las drogas? Lo que la Biblia dice sin mencionarlas por nombre
La palabra "drogas" como la entendemos hoy — marihuana, cocaína, metanfetaminas, opioides — no aparece en la Biblia. No existían en esa forma en el mundo antiguo. Pero eso no significa que la Biblia no tenga nada que decir.
Hay un dato lingüístico importante. En Gálatas 5:19-21, Pablo hace una lista de las "obras de la carne" que se oponen al Espíritu:
"Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas..."
— Gálatas 5:19-21, RVR1960
La palabra traducida como "hechicerías" en la RVR1960 es pharmakeia en griego, de donde viene nuestra palabra "farmacia". En el mundo antiguo, pharmakeia se refería al uso de drogas y pociones, frecuentemente vinculado a prácticas ocultistas y a la manipulación de la conciencia. Pablo la incluye junto con la borrachera en la misma lista de conductas que alejan del reino de Dios.