"Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas..."
— Gálatas 5:19-21, RVR1960
La palabra traducida como "hechicerías" en la RVR1960 es pharmakeia en griego, de donde viene nuestra palabra "farmacia". En el mundo antiguo, pharmakeia se refería al uso de drogas y pociones, frecuentemente vinculado a prácticas ocultistas y a la manipulación de la conciencia. Pablo la incluye junto con la borrachera en la misma lista de conductas que alejan del reino de Dios.
No se trata de construir una doctrina entera sobre una sola palabra griega, pero sí es significativo: el uso de sustancias que alteran la mente y esclavizan la voluntad ya estaba en el radar de los autores bíblicos, aunque no usaran los nombres modernos.
¿Es pecado tomar una copa de vino?
Esta es probablemente la pregunta más frecuente, y merece una respuesta matizada.
Según la Biblia, no. Tomarse una copa de vino no es inherentemente pecado. Jesús mismo bebió vino. Lo que sí es pecado, según la Escritura, es la embriaguez:
"No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios."
— 1 Corintios 6:9-10, RVR1960
La borrachera aparece en una lista seria. No es un pecado menor o un vicio simpático. La Biblia lo trata con la misma gravedad que la avaricia o el robo.