Tal vez creciste en un hogar donde había gritos en lugar de abrazos. O quizás hoy, ya de adulto, la relación con tu padre o tu madre te deja agotado, herido o lleno de culpa. Y en medio de ese dolor escuchas la frase que tantas veces te han repetido: "Honra a tu padre y a tu madre." Y te preguntas, con toda honestidad: ¿cómo se honra a alguien que te hizo —o te hace— daño?
La respuesta corta es esta: honrar a los padres es un mandamiento bíblico real y vigente, pero honrar no significa someterse al abuso, callar la injusticia ni destruirte a ti mismo. La Biblia misma establece límites claros sobre cómo deben tratarse las personas y cómo deben actuar los padres.



