En este artículo vas a encontrar los versículos clave sobre el evangelismo, el modelo que Jesús y los apóstoles nos dejaron, y principios prácticos para hablar de tu fe de una manera que abra puertas en lugar de cerrarlas.
La respuesta directa de la Biblia
La Escritura es clara en dos cosas: tenemos una responsabilidad de compartir las buenas nuevas, pero la manera en que lo hacemos importa profundamente.
"Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura."
— Marcos 16:15, RVR1960
Este mandato de Jesús, conocido como la Gran Comisión, es el fundamento del evangelismo. Pero fíjate: dice "predicad", que en el griego original (kērýxate) significa "proclamar, anunciar", como un heraldo que lleva buenas noticias. No dice "obligad", "impongan" ni "discutan hasta convencer".
"Sino santificad a Dios el Señor en vuestros corazones, y estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros."
— 1 Pedro 3:15, RVR1960
Este versículo cambia completamente la perspectiva. Pedro no dice "busquen a la gente y convénzanla". Dice: vivan de tal manera que los demás les pregunten por qué tienen esperanza. Y cuando pregunten, respondan con mansedumbre y reverencia. No con superioridad. No con presión.
"El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor."
— 1 Corintios 13:4-5, RVR1960
Si el evangelismo no está motivado por este tipo de amor, no es evangelismo bíblico. Es otra cosa.